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Regulación de temperatura
de moldes a presión empleando aceite y agua como medios
portadores del calor
La tendencia de la industria
de fundición a presión de volver a emplear el agua
como portador de calor en el calentamiento de los moldes no es
solo evidente; muchas empresas, precisamente también en
la industria automovilística, han decidido después
de efectuar ensayos a gran escala volver a utilizar el agua para
una parte de la regulación de temperatura del molde.
Los motivos fundamentales de
este cambio son el mejor rendimiento de enfriamiento, menores
costes de adquisición del grupo y del portador de calor
así como el escaso impacto ambiental del portador de calor
durante su funcionamiento y al desecharse.
Debido a las dudas aún
existentes en la práctica sobre qué medio, aceite
o agua, es mejor para el proceso de colada individual, queremos
tratar los criterios de selección.
Los sistemas de agua empleados
antes de pasar a utilizar aceites portadores del calor se componían
de conexiones que no se podían regular exactamente al
sistema de agua, a menudo ni siquiera tratada químicamente,
y servían únicamente para el enfriamiento. El calentamiento
se realizaba con llama de gas y un posterior flujo rápido
en caliente del molde a presión.
De este modo se producía una fuerte carga térmica
del acero del molde, la vida útil del molde se veía
fuertemente reducida por las grietas de enfriamiento y la cuota
de rechazo era muy alta al principio del proceso de producción.
Además, la potencia de enfriamiento inicial se reducía
con el transcurso del tiempo debido a la oxidación y la
calcificación de las tuberías de alimentación
y los canales del molde por el efecto del aislamiento.
Esto comportaba la necesidad de realizar reparaciones y descalcificaciones,
que tenían como consecuencia tiempos de parada y retrasos
en la producción derivados de los mismos.
El desarrollo de aparatos calefactores
y refrigeradores con aceite como portador de calor, cuya temperatura
se podía regular adicionalmente con un aparato electrónico,
pudo resolver muchas de estas desventajas.
El calentamiento cuidadoso del
molde desde el interior antes de la producción, así
como el mantenimiento estable de la temperatura del molde durante
la fabricación aumentaban considerablemente la vida útil
del molde, la cuota de rechazo disminuyó hasta aproximadamente
cero y se descartaba la calcificación de las tuberías
de alimentación y de los canales del molde.
A pesar de estas ventajas quedaba siempre una desventaja: empleando
aceite como medio portador del calor nunca se consiguió
alcanzar el mismo rendimiento de enfriamiento que al regular
la temperatura con agua; esto es debido a que la capacidad de
transmisión de calor del aceite es mucho menor que la
del agua.
Por tanto, aunque hoy en día se emplean aparatos calefactores
y refrigeradores con aceite, en determinadas piezas de colada
la temperatura del punto de inyección o de núcleos
especiales se sigue regulando con agua según el principio
antiguo.
El enfriamiento de la superficie del molde supone otro problema.
La distancia de los canales de enfriamiento si se utiliza aceite
como portador de calor debería ser de aprox. 2 - 2,5 d
de la superficie del molde para evitar la formación de
grietas en la superficie del molde.
No obstante, especialmente en moldes grandes, esta distancia
impide el enfriamiento suficiente de la superficie del molde.
Por este motivo, en estos casos el enfriamiento se realiza de
forma adicional alargando el tiempo de pulverización del
desmoldeante.
Regreso al agua como medio
de temperatura
Una clara ventaja la
constituye, por supuesto, el hecho de que los aparatos de regulación
de la temperatura con agua empleados en el moldeado a presión
se pueden regular en temperatura exactamente igual que los aparatos
que funcionan con aceite y por lo general alcanzan una temperatura
máxima de 160 ó 180°C.
Así que aquí también es posible, como se
ha demostrado en la práctica, conseguir un calentamiento
suficiente del molde. Además, durante la regulación
de la temperatura del molde, se producen menos grietas de enfriamiento
en la superficie del mismo debido al mayor rendimiento de enfriamiento
del agua gracias al menor uso de desmoldeantes.
Sin embargo, aún no existen datos exactos sobre la vida
útil del molde si se compara el aceite con el agua.
Y el ya mencionado mayor rendimiento de enfriamiento del agua
frente al aceite proporciona, precisamente para las piezas de
colada con paredes muy gruesas, una ventaja considerable.
Otro beneficio lo constituye
asimismo la clara reducción de los costes. Los costes
de adquisición de los aparatos y el medio portador del
calor son menores. Especialmente en aparatos que funcionan a
una temperatura máxima de 350° C la adquisición
del medio portador del calor supone un factor de coste decisivo.
Además, gracias al escaso impacto ambiental del agua su
desecho no supone coste alguno.
Por todas las ventajas expuestas hasta ahora debería ser
obvio recomendar a las fundiciones el cambio de los aparatos
de regulación de temperatura con aceite por aparatos con
agua.
Sin embargo, los aspectos que se presentan a continuación
pretenden demostrar que la decisión entre agua y aceite
no es tan fácil de tomar en principio y que hay que decidir
dependiendo de la situación individual de la producción
en cada fundición. A menudo es incluso aconsejable emplear
una combinación de aceite y agua para garantizar una producción
óptima.
El primer aspecto a tener en
cuenta es naturalmente qué pasa con las tuberías
de alimentación y los canales del molde si se emplea el
agua como medio regulador de la temperatura.
¿Se vuelven a producir en este caso también calcificación
y oxidación?
En general se recomienda añadir una cantidad determinada
de agente anticorrosivo a las tuberías de alimentación
y los canales del molde cuando se llenan por primera vez y al
rellenarse, para mantenerlos limpios. Esto se tiene que llevar
a cabo, por lo general, manualmente.
Sin embargo, thermobiehl cree que esta solución no es
en absoluto suficiente. La práctica ha mostrado que casi
todas las medidas que dependen únicamente de operarios
u otro personal a menudo no se realizan de forma exacta y regular;
las razones de ello son diversas: falta de tiempo, carencia de
formación o que simplemente en el momento requerido no
se encuentran a disposición los medios necesarios.
Por este motivo, thermobiehl opina que el llenado proporcional
de un agente de protección anticorrosiva se tiene que
realizar automáticamente en el primer llenado y los rellenos
posteriores.
Para ello, thermobiehl ha integrado en los aparatos un sistema
de inyección especial para la protección anticorrosiva,
que trata el agua de forma óptima. De este modo se evita
desde un principio la operación sin protección
anticorrosiva. Además, en cuanto el recipiente del agente
anticorrosivo alcanza un mínimo, se emite un mensaje en
la pantalla que hay que confirmar para evitar también
aquí que se trabaje sin protección anticorrosiva.
En la introducción de
esta exposición hemos hablado de ensayos realizados el
año pasado en diferentes empresas.
En estos ensayos, a modo de prueba
el medio de regulación de temperatura del molde de moldeadoras
a presión de más de 2.000 toneladas se cambió
de aceite a agua. Se compararon criterios como la exactitud de
la colada, el intervalo cíclico y las tasas de desecho.
Aunque aquí aún no hay valoraciones de cálculo
exactas, las reacciones de las empresas ante el cambio son ya
sin excepción positivas debido a las ventajas mencionadas
anteriormente, como los costes, el escaso impacto ambiental,
la exactitud de la colada, la reducción del intervalo
cíclico, así como las tasas de desecho, que se
mantienen reducidas de modo constante, en comparación
con la regulación de la temperatura con aceite.
Sin embargo, al emplear agua
para la regulación de temperatura del molde se constató
en estos ensayos la existencia de un problema fundamental.
Ante la aparición de grietas
muy finas en el molde así como de escapes mayores, que
se pueden producir por ejemplo por la rotura de un casquillo,
se produjeron rechazos o incluso explosiones al expulsarse simultáneamente
el fundido caliente y el refrigerante.
Este problema no se consigue dominar por completo en caso de
escapes muy pequeños. Una protección más
amplia se puede conseguir sin embargo por medio de un sistema
de supervisión de rotura del núcleo, desarrollado
por thermobiehl, que emite un mensaje de error si se produce
una pérdida de agua de 0,2 L.
Este mensaje de error se puede integrar en el sistema de control
de la máquina de inyeccion a presión. Con este
mensaje se puede detener la inyectora de inmediato antes de que
se produzca la siguiente expulsión.
Una función importante en la utilización de aparatos
calefactores y refrigeradores con aceite como portador de calor
es la posibilidad, ante la existencia de pequeños escapes,
de seguir la producción sin necesidad de reparar el molde
y sin tener que detener las máquinas conmutando al servicio
de aspiración.
Si bien es verdad que debido a los escapes hay que controlar
y cambiar el aceite con mayor frecuencia por la entrada de oxígeno,
ya que craquea con mayor rapidez, los costes son sin embargo
mucho menores que si se detiene la producción.
Mientras el servicio de aspiración en aparatos calefactores
y refrigeradores que funcionan con aceite se puede emplear con
cualquier temperatura, en aparatos que funcionan con agua sólo
se puede operar en servicio de aspiración hasta una temperatura
máxima de 80°C.
Esto se debe a la diferente construcción
de los aparatos.
El aparato que funciona con aceite es un sistema abierto sin
presión con una superposición de aceite frío
para evitar que se introduzca oxígeno.
El aparato que funciona con agua
se tiene que manejar bajo presión a partir de aprox. 80°C
por su temperatura máxima de 160 ó 180°C y
el punto de ebullición del agua. Sin embargo, el servicio
de aspiración no es posible bajo presión.
Existen algunas fundiciones, que debido a que utilizan moldes
a menudo más antiguos y propensos a las reparaciones,
operan constantemente un 20 30 % de los aparatos en servicio
de aspiración.
La decisión sobre si es recomendable la utilización
de aparatos de agua o de aceite depende también de la
temperatura de servicio. Si esta es inferior a 80°C es posible
emplear el servicio de aspiración también con agua.
Si la temperatura de servicio es superior y el servicio de aspiración
es un factor decisivo, sólo es posible utilizar aparatos
de aceite.
Combinación de agua y
aceite
La temperatura máxima de los aparatos de agua es de aprox.
180°C. Dependiendo del tamaño del molde y del tipo
de desmoldeante, líquido o polvo, en algunos casos no
es posible calentar el molde a la temperatura de servicio antes
de la producción con una temperatura máxima de
180°C. En este caso tenemos dos posibilidades: el método
probado del flujo rápido en caliente o bien la combinación
de aparatos de aceite y agua.
En este último caso se pueden combinar las ventajas de
ambos sistemas.
Esto se aplica especialmente con piezas de colada complicadas
con áreas de paredes finas y gruesas en máquinas
con un tamaño de hasta 4.000 toneladas.
Por ejemplo, el marco se calienta con aceite con una temperatura
máxima de 350°C y un rendimiento calorífico
de 24 kW. También se usa aceite allí donde la pieza
de colada (por ejemplo, carcasa del cigüeñal) tiene
paredes finas y necesita una temperatura alta porque el material
tiene que fluir.
El resto de la regulación
de la temperatura se realiza con agua por necesitarse un mayor
rendimiento de enfriamiento.
Para facilitar esta combinación, thermobiehl ha unificado
las alturas de construcción de los aparatos de regulación
de temperatura con agua y aceite, ya que la óptica también
juega un papel en las fundiciones modernas.
En los posibles módulos
también se ha tenido en cuenta una ejecución a
ser posible igual, para facilitar el manejo y el mantenimiento.
De este modo, p. ej., el aparato regulador se puede emplear para
aparatos de aceite y de agua con un sencillo cambio en el equipo
y el software.
Después de las ventajas
y desventajas expuestas anteriormente, tanto para los aparatos
de regulación de temperatura con agua como con aceite,
ha quedado claro que no existe una opción general sobre
qué aparato es mejor, con agua o aceite, para su uso en
las fundiciones.
La elección del medio
portador del calor adecuado depende y seguirá dependiendo
siempre de los procesos de producción individuales de
cada fundición.
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