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Hornos fundidores de aluminio
para la fundición a presión
Ingeniero Klaus Malpohl,
Director de Desarrollo, StrikoWestofen GmbH
Ingeniero Rudolf Hillen, Desarrollo Tecnología de Fundición,
StrikoWestofen GmbH
Factores de costo en la empresa de fundición
El presupuesto de una fundición se ve enormemente
influenciado de acuerdo al uso que se le da. Los metales no férreos
son costosos; una pérdida mayor de metal representa una
carga de gastos importante. En lo concerniente al aluminio, una
pérdida del 1 % en una planta con productividad anual
de 5.000 toneladas, representa más de 100.000 Euros. Si
a este monto se lo divide en un 50 %, representa 2.500 toneladas.
En relación a 1 kg de peso de piezas, la pérdida
ocasiona un gasto de entre 5 y 10 centavos de Euro, sumas que
no deben perderse de vista.
También en lo que se refiere al consumo energético
hay diferencias enormes entre los distintos procesos de fundición,
en los cuales no sólo es importante el rendimiento de
las instalaciones, sino más bien cada uno de los factores
del consumo total, energías de soporte inclusive. Los
costos del mantenimiento y de las piezas de recambio también
deben ser reflexionados, al igual como la simplicidad o complejidad
en el manejo de las instalaciones. Ventajoso resulta el empleo
de un sistema de carga, ya que el contenido completo de los contenedores
se realiza mediante una construcción auxiliar mecánica
sin necesidad de tener que ser introducido en forma manual.
Otro aspecto fundamental es la calidad del metal suministrado
por los modos de fusión y de mantenimiento, condición
indispensable para la fabricación de piezas adecuadas.
En la fundición, los métodos de control de calidad
del metal son escasos, ya que la misma es difícil de registrarse
y de documentarse, sin olvidar que tampoco existen criterios
generales de apreciación válidos aplicables a nivel
mundial. Por eso mismo resulta sustancial, poder reproducir de
manera exacta los procesos ya comprobados y garantizar una calidad
alta y constante de colada. Imprescindibles son el control del
material a su entrega, la fundición "sutil"
del material primario, su tratamiento adecuado y, por último,
el cuidado de los dispositivos de fundición y de mantenimiento.
A la pregunta "¿Cuál es la forma correcta
de fundir y mantener aluminio en una fundición a presión?"
no existe una respuesta generalizada. Fundamentalmente, se recomienda
la separación consecuente de la fundición y del
mantenimiento. En la fundición, el metal se fluidifica
típicamente en forma de lingotes- y el material de
retorno se refunde (mazarotas, rebosaderos y piezas defectuosas).
La mezcla del material nuevo con el de retorno disminuye los
riesgos de formación de gérmenes en el congelamiento.
Otras actividades son el tratamiento del metal y el almacenaje
de la masa fundida preparada a temperatura de consigna. En la
industria de la fundición existe la premisa: "Combustible
funde, electricidad mantiene". Esta regla hace referencia
al precio más económico del gas natural y del petróleo
en relación al de la electricidad, como así también
a la mayor necesidad de calor al fundir aluminio. La imagen
1 muestra la demanda de calor en el calentamiento, la fundición
y el sobrecalentamiento de metales puros. En la imagen 2
puede apreciarse que, de la energía total empleada para
aluminio no aleado, un 58 % es para el calentamiento hasta alcanzar
la temperatura de fundición y un 34 % para la fundición
en sí. El porcentaje de energía necesaria para
el sobrecalentamiento a temperatura de colada es, en comparación,
reducido.
Imagen 1 Contenido de calor específico de aleaciones
no férreas (las imagenes se encuentran en la revista
impresa. Se pueden leer también en le PDF que se encuentra
en el sitio internet de FUNDIDORES. Es la revista de Septiembre
2010.
Imagen 2 Demanda de calor para calentamiento, fundición
y sobrecalentamiento de aluminio puro
Como alternativa a la fundición
de lingotes, es posible también en caso de extracciones
en gran volumen y escasa distancia a una central de refundición
una entrega de metal líquido que pueda almacenarse en
un horno de mantenimiento. En este caso, lo único que
debe hacer el dispositivo de fundición es procesar el
material de retorno resultante. Se recomienda refundir el mismo
y observar su mixtura con el metal líquido suministrado.
Como se mencionó anteriormente, las ventajas de este proceso
no son sólo de índole económica: experiencias
prácticas comprueban mejores propiedades de colada en
tales fundiciones. El metal líquido, pobre en gérmenes,
se mezcla con la fundición, rica en gérmenes, del
material de retorno e influye positivamente el congelamiento
en la fundición a presión. Gracias a este tipo
de conducción de masa fundida se ha podido alcanzar una
reducción notable en los desechos.
En fundiciones a presión de aluminio se utilizan, predominantemente
para la fusión de material de bloque (lingotes) y material
de retorno, hornos de crisol y de cuba.
Hornos de crisol
Las ventajas de los hornos de crisol son el manejo y el mantenimiento
sencillo, como así también los reducidos costos
de inversión. Con este concepto, la empresa de fundición
puede asimismo fundir cargas pequeñas con aleaciones distintas.
Prácticamente no existen restricciones en lo referido
a aleaciones. La colada se puede tratar directamente en el crisol
y, de ser necesario, se la puede cambiar en forma fácil
y rápida.
Los hornos de crisol empleados en empresas de fundición
a presión de aluminio como agregado de fusión poseen
en general una capacidad de hasta 1.000 kg, con dispositivo de
vuelco también hasta de 1.500 kg. Los volúmenes
de colada alcanzan hasta unos 250 kg Al/h con calentamiento eléctrico
y hasta unos 400 kg Al/h con un modelo de calentamiento a combustible.
Imagen 3 Construcción esquemática de un
horno de crisol a gas
Imagen 4 Horno de crisol eléctrico de StrikoWestofen
GmbH con dispositivo de vuelco
La imagen 3 muestra el principio de un horno de crisol
a gas. Gracias al escape lateral de los gases de combustión,
las emisiones contaminantes en el área de trabajo se reducen
a un mínimo. El crisol posee una tapa pivotante para el
ahorro de energía en el mantenimiento de calor o para
la minimización de pérdida de radiación
por la superficie del baño. Aún suelen encontrarse
hornos de crisol con chimena sobre el borde del mismo, en los
cuales los gases se extraen a través de una campana. Los
gases de combustión, al entrar en contacto con la colada,
influyen de modo negativo la calidad de esta última, además
que la contaminación en el área de trabajo aumenta.
La imagen 4 muestra un horno de crisol eléctrico
con dispositivo de vuelco y agregado hidráulico. El termoelemento,
con tubo de protección de grafito, para la medición
y el reglaje de la temperatura de fundición (se observa
en la imagen 4, parte superior derecha), se encuentra
ubicado en el baño. Este sistema también es habitual
en un modelo de horno a combustible.
En el caso de tratarse de una instalación a combustible,
el consumo de energía por tonelada de materia a fundir
no sólo depende del modelo del horno o de la dimensión
del crisol. Un papel preponderante desempeña la adaptación
exacta del crisol al tamaño de la cámara del horno,
el ajuste correcto de los quemadores como así también
el estado en el que se encuentra el crisol. Con quemadores de
aire frío y de acuerdo a la dimensión del crisol,
se necesitan entre 130 y 150 m_ de gas para fundir 1 t de aluminio
a una temperatura de 720° C. La misma tarea en un horno de
crisol eléctrico requiere unos 400 kWh. En la práctica,
además de estos valores para la fundición continua,
es de primordial importancia el tiempo de duración del
fundido de una carga completa de crisol. Así, la duración
de fundido en un crisol a gas de 350 kg de capacidad, precalentado
y con 20 % de metal líquido, supone unos 85 minutos. En
un crisol de 800 kg se necesitan 130 minutos, apenas algo más.
Por el contrario, de utilizarse un crisol en frío, el
tiempo necesario hasta el fundido puede incrementarse hasta en
un 50 %. Los hornos eléctricos requieren el doble de tiempo
para el fundido en comparación a los hornos a gas.
Los hornos de crisol no se justifican para cantidades elevadas
de producción. Los motivos principales son el alto consumo
de energía y la operación manual. El cargado a
mano ocasiona gastos laborales importantes. Además, sólo
se debe recargar metal seco; el metal húmedo puede producir
expulsiones, de alto riesgo para el personal.
Hornos de cuba
Imagen 5 Extracción de metal de un horno de cuba
con dispositivo de vuelco de StrikoWestofen GmbH
Los hornos de cuba se emplean en empresas de fundición
a presión con grandes demandas de calidad de metal, volumen
de fundición y rentabilidad (Imagen 5). Los volúmenes
comienzan en unos 300 kg/h y llegan, en pasos de 500 o 1.000
kg/h, hasta los 7.000 kg/h. En combinación con el rendimiento
de fundición, se disponen en el mismo agregado capacidades
de mantenimiento de 500 kg a 20.000 kg. Fundamentalmente, el
volumen de fundición y de mantenimiento puede combinarse
independientemente y adaptarse a todos los requisitos de la empresa.
La pauta: la dimensión del baño de mantenimiento
(en kg) debe comportar como mínimo la misma o el doble
de la capacidad de fundición (en kg/h).
Los criterios más importantes en la evaluación
de un horno de cuba son:
Buena calidad de metal, escasa absorción de gas y reducido
porcentaje de impurezas en la colada
Merma mínima (pérdida reducida de metal por oxidación
en la atmósfera del horno)
Alto rendimiento térmico y bajo consumo de energía
por tonelada fundida de metal
Temperatura constante de colada
Operación sencilla y segura del sistema de carga y de
extracción de colada
Buen acceso al interior del horno. Esto contribuye a la disminución
de pérdidas de metal al raspar la colada, además
de facilitar la limpieza del horno (removido de pegotes en el
refractario)
Mantenimiento reducido y larga vida del material refractario
Alto grado de automatización del horno, por ejemplo,
mediante la instalación de un sistema de carga automático
como así también de un control automático
de quemadores, de ajuste de la temperatura de baño y de
control de la temperatura
Clara visualización del estado de la instalación,
además de protocolización y documentación
completas y comprensibles
Cumplimiento de las normas ambientales y de protección
laboral en lo referido a contaminación acústica,
emisión de gases tóxicos y concentración
de sustancias nocivas en el puesto de trabajo
Imagen 6 El principio técnico de contracorriente
de calor del horno de cuba garantiza un consumo óptimo
de energía y una elevada calidad de metal
En la imagen 6 puede observarse el esquema de la estructura
de un horno de cuba a combustible. Gracias a la geometría
exclusiva de la cuba y a la tecnología de quemadores especialmente
adaptada, las fases de precalentamiento, fundición y licuefacción
se combinan en la cuba de fundición. La materia prima
se introduce en frío en la parte superior de la cuba y,
a medida que desciende por la misma, se calienta. A los gases
de combustión ascendentes del proceso de fundición
en la mesa de fusión se les extrae calor, por lo que el
horno de cuba trabaja en lo que se refiere a técnica calorífica
con un principio favorable de contracorriente. La transferencia
de calor se lleva a cabo por convección, lo que garantiza
el intercambio calorífico a partir de temperaturas bajas.
Al llegar a la mesa de fusión al pie de la cuba, el material
se habrá calentado y el proceso de fusión podrá
llevarse a cabo de forma rápida. El tiempo de permanencia
del metal en la zona de alta temperatura resulta mínimo
gracias a la utilización reducida de gases de combustión,
lo que favorece la reducción de la merma. No hay peligro
de explosiones por material húmedo. El metal fundido pasa
libre de turbulencias y con pocas escorias desde la mesa de fusión
al baño de mantenimiento, en donde se conserva caliente
a la temperatura de colada exacta escogida. En instalaciones
de mayor volumen, generalmente se realiza la extracción
de metal por medio del dispositivo de vuelco hidráulico
del horno (Imagen 5); en el caso de unidades menores,
se realiza con una vávula de extracción de colada
(Imagen 7).
Imagen 7 Carga sencilla del horno de cuba; extracción
de metal con válvula de colada; StrikoWestofen GmbH
Las instalaciones presentan un alto grado de automatización.
El momento de carga puede determinarse por medio del control
de llenado (láser) del material en la cuba o, indirectamente,
mediante el análisis de la temperatura de los gases de
combustión. Sólo tiene que introducirse el material
(lingotes y material de retorno) al sistema de carga, lo cual
se lleva a cabo de forma manual en un carro o por medio de un
montacargas directamente en el mismo sistema de carga. El proceso
arranca automáticamente según la demanda del control
del horno.
La estructura del horno con instalación especial de quemadores,
tanto para la cuba de fundición o de mantenimiento, garantiza
una entrega continua de metal con una tolerancia de temperatura
de ± 5° C, además de posibilitar un suministro
flexible de la planta de fundición como condición
importante para una plena utilización de las máquinas.
El concepto de doble cámara con una mesa de fusión
y un baño de mantenimiento separado produce una alta calidad
del metal extraido. La colada sólo muestra una concentración
mínima de impurezas insolubles y/o suspendidas y el contenido
de hidrógeno se encuentra por debajo del equilibrio de
solución. Típicas aleaciones de fundido a presión,
tales como 226, 230, 231 y 239, pueden ser coladas en los mencionados
hornos de cuba con alto rendimiento del metal y a plena satisfacción
metalúrgica de la empresa. Este tipo de instalación
representa en muchas plantas el artefacto ideal. Por el contrario,
no es recomendable el fundido de material de retorno extremadamente
fino, como es el caso de las virutas (rebabas). Tampoco se aconseja
la utilización del sistema de doble cámara, cuando
se trata de extracciones pequeñas de metal con cantidades
por debajo de los 150 kg/h o en el caso de recambios frecuentes
de aleación, en especial entre aleaciones cupríferas
y libres de cobre; esto podría resultar rentable sólo
en forma limitada.
Imagen 8 Horno de cuba con cámara externa lateral
para extracción de metal líquido por medio, por
ejemplo, de un cucharón
Estos hornos de cuba pueden construirse con una o dos cámaras
externas de extracción de metal (Imagen 8). Tales
instalaciones se utilizan acopladas a una unidad de fabricación.
El metal se extrae de la cámara con un cucharón
y se lleva a la cámara de fundición. El material
de retorno resultante de la unidad de fabricación se reintroduce
directamente en el horno. Para muchos productos en serie, la
calidad de metal generada es suficiente, sin necesidad de mayores
tratamientos de colada. Estas unidades de fabricación
resultan sumamente rentables.
Rendimiento del metal
Como se ha mencionado
anteriormente, la pérdida de metal (merma) en el proceso
de colada de alumino representa un factor de improductividad
económica para la empresa de fundición. Contrariamente,
un rendimiento elevado de metal produce un efecto positivo en
el lapso de "Return of Investment" de la instalación
y se convierte en un criterio decisivo a la hora de inversión.
El equivalente económico de una pérdida de metal
del 1 % representa, en un volumen de fundición de 1 t/h
en una planta de 3 turnos, unos 100.000 ¤/año.
Las condiciones de este cálculo se basan en un precio
de material de retorno de aluminio de 2.000 ¤/t y un período
de fundición anual de 5.000 h.
Para ofrecerles a las empresas de fundición datos adecuados
del aprovechamiento del metal en una instalación StrikoMelter®
y para el asesoramiento correcto del cliente, StrikoWestofen
ha efectuado un estudio, en el cual han sido medidas de forma
exacta todas las corrientes de entrada y de salida de material
del horno. El objetivo de este estudio fue obtener resultados
reproducibles para un alto rendimiento de metal, lograr una revisión
completa del mismo y así conseguir una base de cálculo
para la inversión.
El estudio realizado en una empresa de fundición de un
cliente de StrikoWestofen GmbH trajo como resultado los datos
indicados en la Tabla 1. Hay que notar que las pérdidas
de metal no fueron diagnosticadas a partir de la medición
de las escorias extraidas, sino que resultan de la diferencia
entre el peso de entrada y el peso de salida del metal. Al compararse
con la cantidad de escoria, se observa un aumento insignificante
del material, debido a la oxidación del metal durante
el proceso de fusión. Como conclusión, en el estudio
se alcanzó un análisis cerrado y completo del metal.
Tabla 1: Rendimiento de metal de un horno de cuba de StrikoWestofen
GmbH
Condiciones
Tipo de horno Horno de cuba
Aleación 231D (AlSi12Cu1, aleación primaria)
Temperatura de colada 730° C
Material de lingotes 6 kg
Material de retorno 0,5 1,5 kg de máquinas
de fundición a presión, en trozos, limpio
Uso de sal < 0,1 Ma.-% del contenido del baño
Pesaje de peso entrada y de salida durante varios turnos
Rendimiento de metal
100 % material de lingotes 99,75 %
50 % lingotes, 50 % retornos 99,4 %
100 % retornos 99,0 %
Los resultados del estudio sólo
representan valores de referencia para aleaciones estándar.
En la práctica, hay ocasiones en que pueden aparecer resultados
algo diferentes como por ejemplo, cuando no es posible trabajar
de modo ininterrumpido o si la calidad del material de retorno
se reduce por impurezas o alto porcentaje de laminillas. La extracción
meticulosa de escorias del metal sobre la mesa de fusión
desempeña un papel importantísimo. El análisis
protocalario de turnos mostró un decrecimiento de hasta
0,5 % del rendimiento del metal comparado con la medición
de referencia. En el caso de lingotes puros, la disparidad se
muestra, tendencialmente, algo menor; con porcentaje elevado
de material de retorno, algo más alto.
Consumo energético y potencial económico
El consumo energético de los hornos de cuba depende
enormemente de los diferentes conceptos de hornos que se encuentran
en el mercado. En estudios independientes se los sitúa
entre 580 y 900 kWh/t de aluminio [1]. En general, el consumo
de energía depende del tamaño del horno, la temperatura
de colada en el baño como así también del
material a utilizar (aleación, tamaño). En el caso
del StrikoMelter® con cuba ETAMAX® mencionado anteriormente,
StrikoWestofen garantiza un consumo en marcha permanente de 600
kWh/t a temperatura de fusión de 720° C. Esto se aplica
a la utilización de lingotes y material de retorno en
trozos.
Para la reducción del consumo de energía en los
hornos de cuba, las medidas a continuación deberían
estar presentes o, de ser necesario, ponerse en práctica
:
Buen aprovechamiento del horno; de ser posible, modo de funcionamiento
continuo
Adaptación del tamaño de la cuba al material de
carga. De ser necesario, deberá agrandarse la cuba
Automatización de la carga
Instalación de un láser en la cuba para el control
del nivel de llenado y para la optimización del momento
de carga
Montaje de una tapa de cuba
Control de la presión del horno (de ser necesario)
Evaluación de los datos de funcionamiento
Capacitación del personal
Es recomendable un funcionamiento continuo, puesto que cada interrupción
ocasiona un pérdida de calor. Además, con cada
detención, el metal fundido se congela, con lo que la
energía perdida deberá volverse a suministrar al
poner de nuevo en marcha la producción. Este doble proceso
de fusión produce oxidación intensa y formación
de escorias, lo cual influye de manera negativa la calidad del
metal. Como consecuencia de las fluctuaciones en las cantidades
de extracción durante la fusión, no siempre es
posible alcanzar el rendimiento óptimo del horno. En el
caso de un aprovechamiento reducido, debería utilizarse
al máximo la cantidad de baño disponible, a la
cual se le podrá extraer el metal líquido necesario
mientras el modo de fundición se encuentra interrumpido.
El horno trabaja durante este período exclusivamente en
modo de mantenimiento; la pérdida de calor puede reducirse
cerrando la tapa de la cuba. Recién cuando la cámara
de baño se vacía en un 50 %, podrá recomenzarse
con un nuevo proceso de fundición que, según la
dimensión del baño, podrá durar varias horas.
El precalentamiento del metal es otro factor importante en la
utilización de energía. El espectro del consumo
energético de los diferentes tipos de horno que aparece
en la prensa especializada, conocido bajo el nombre general de
"Hornos de cuba", tiene fundamentalmente su origen
en diferencias geométricas de cuba y, como consiguiente,
en los efectos que se producen en la misma durante el precalentamiento
del metal. Un horno de cuba eficiente presenta un área
de trabajo "fría", en la cual se introduce la
materia prima, seguida por una cuba "caliente" para
el precalentamiento del metal y la "zona de fusión",
en donde debería lograrse una alta densidad de energía.
Otra condición fundamental para el apovechamiento de calor
es el llenado elevado y homogéneo de la cuba con alta
concentración de material.
Imagen 9 Unidad de transporte horizontal como almacenador
de contenedores para carga automatizada
La carga de la cuba se realiza con el dispositivo elevador/de
vuelco comprobados. La misma debería llevarse a cabo,
básicamente, de forma automática e iniciarse por
medio de una señal que registre de manera segura el progreso
de la fundición. Para mantener siempre la cuba bien llena,
es posible efectuar un muestreo con láser de la sección
transversal de la cuba desde una posición adecuada ubicada
por debajo del sistema de carga. Si el sensor señaliza
que la cuba está vacía en este sector, el control
del horno arrancará automáticamente el proceso
de carga. El barrido del láser detecta así inmediatamente
el nivel de llenado en la cuba y facilita el recargado lo más
rápido posible, independientemente de forma, tamaño
y concentración de la materia a llenar. Gacias a ello,
el principio de la cuba se aprovecha óptimamente y el
rendimiento energético mejora si se lo compara con la
utilización de procesos indirectos como, por ejemplo,
una medición de la temperatura del horno o vía
control del tiempo. En modo de fusión normal, la unidad
de transporte horizontal del sistema de carga (ver imagen
9) ocasiona un nuevo incremento en el aprovechamieno de la
cuba. El sistema de carga y el horno están sincronizados
entre sí de manera tal, que los lingotes y el material
de retorno son encauzados automáticamente. El agobio
físico del personal de manejo se reduce a un mínimo,
el cual podrá disponerse para otras tareas. Además,
este tipo de automatización aumenta la productividad laboral.
A menudo se interpreta la temperatura de la superficie del horno
como medida para el desperdicio de radiación. Sin embargo,
este enfoque desatiende las pérdidas por puertas y carga,
que tampoco deben olvidarse. Todos estos malgastes influyen negativamente
en el rendimiento del horno. A causa de puertas que no cierran
correctamente, el calor se pierde por convección. Si para
cargar deben abrirse las puertas del área caliente de
la cámara de fusión, esto producirá además
una enorme pérdida de calor suplementaria. Por el contrario,
los hornos de fundición, en los cuales el metal se carga
desde la parte superior -área fría de la cuba-,
no ocasionan, prácticamente, desperdicios de calor al
momento de cargar. Al fin de cuenta, es sólo el rendimiento
general el que representa la medida para el consumo energético
del horno, el cual resulta de la multiplicación del aprovechamiento
de la técnica de calefacción con la del horno.
Un horno de cuba eficiente consigue aquí un grado de rendimiento
de más del 50 %.
Calidad de metal
Mientras que en el pasado las fundiciones a presión
producían primordialmente artículos en masa, hoy
en día elaboran también piezas con exigencia de
alta calidad en respuesta al progreso en el perfeccionamiento
de aleaciones y técnicas de fundición para piezas
dúctiles, soldables y tratables con calor; ejemplo de
ello son las partes de aluminio para carrocerías y para
tren delantero en la industria automotriz.
Óxido y porosidades son fallas típicas en las piezas
fundidas, que se atribuyen a la calidad deficiente de la colada.
Su tratamiento por medio de gases de limpieza ha dado buenos
resultados. A menudo, este proceso se lleva a cabo en una estación
impeler durante el transporte del metal, en las calderas de transporte,
desde el horno de fusión al horno de dosificación
u horno cazuela. Si se es posible prescindir de este paso, se
podrá economizar energía, puesto que el metal se
enfría durante el tratamiento en la estación impeler.
Bajo esta luz, la calidad de la colada gana en significado: si
la masa fundida posee suficiente pureza es posible, al prescindir
del tratamiento, descender la temperatura del baño de
fusión.
Imagen 10 Cortes transversales de 3 pruebas de densidad
bajo vacío demuestran la diferencia de la porosidad con
valores ID distintos
Un proceso sencillo, rápido y práctico para evaluar
la pureza de la colada es la prueba de densidad bajo vacío
(Imagen 10). Este procedimiento suministra el índice
de densidad (ID) de la masa fundida. Esta combinación
de factores permite deducir tanto el contenido de hidrógeno
como el de la segregación de la masa fundida y demuestra
con ello el potencial de la colada para piezas falladas. A mayor
índice de densidad, mayor peligro de porosidad en la pieza
fundida.
El grado de pureza de colada lograble depende de los procesos
de fundición y mantenimiento, además del estado
de la materia prima. La calidad de la pieza fundida tiene su
comienzo en el horno de fundición. El índice de
densidad de colada que se logra generalmente con aleaciones estándar
de alumino-silicio en un horno de cuba doble cámara tipo
StrikoMelter®, oscila entre 4 y 8 %. De este modo, la colada
producida se adecua en muchos casos al proceso de fundición
a presión sin necesidad de tratamientos suplementarios.
Gracias a la separación consecuente de las áreas
de fundición y de mantenimiento, es posible alcanzar un
metal de alta calidad a pesar de la inserción de uno de
baja. La dimensión del baño de mantenimiento, en
especial la limitación de su profundidad a menos de 600
mm, como así también el acondicionamiento térmico
homogéneo por medio de quemadores regulables, son factores
primordiales en el logro de una alta calidad de metal. Una elevada
capacidad de baño trae aparejada también una duración
de reposo de colada suficiente, lo cual favorece positivamente
su pureza.
Mediciones en un horno StrikoMelter® muestran resultados
óptimos en el proceso de fundición. Aquí
fueron determinados en las calderas de transporte, directamente
luego de la colada, índices de densidad (ID) entre 4 y
5 %. La temperatura de colada comportó en este caso 740°
C. Un índice de densidad semejante es, en general, más
que suficiente para transportar inmediatamente la colada sin
necesidad de tratamiento con gas de limpieza al horno cazuela
o de dosificación.
Imagen 11 Las piedras de desgasificación ubicadas
en el piso de la cámara de mantenimiento permiten el mejoramiento
de la calidad del metal mediante la limpieza con gas
De ser necesaria una excelente calidad de las piezas fundidas,
como es en el caso de la fabricación de unidades dúctiles
de exigencia máxima, el tratamiento de colada puede comenzarse
con ayuda de piedras de desgasificación directamente en
el baño de mantenimiento del horno de fundición
(Imagen 11). El objetivo principal de la limpieza con
gas inerte (nitrógeno o argón) es la purificación
previa de colada, comparado con el tratamiento de reposo, con
una desgasificación más rápida y homogénea.
Esta última reduce además el consumo de energía
en el mantenimiento. Por el contrario, no es aconsejable limpiar
con piedras de desgasificación en el piso de una cámara
de mantenimiento cuando el horno trabaja carga por carga o cuando
la cámara se vacía en gran parte. Hay que agregar
además que, con temperaturas de fusión de 800°
C o más dependiendo de ciertos elementos aleatorios-,
podría producirse una infiltración de colada en
la piedra desgasificadora, lo que reduciría la efectividad
de la limpieza o incrementaría el consumo de gas.
Imagen 12 Curva del índice de densidad de la colada
en el baño con duración creciente de gasificación
por piedra de limpieza
La imagen 12 expone el curso del índice de densidad
de la colada en el baño de mantenimiento de un horno de
cuba doble cámara luego del arranque del insuflado de
gas inerte por medio de las piedras de limpieza. El índice
de densidad baja continuamente luego de un tiempo de retardo.
Como se trabajó con una temperatura reducida de fusión
de 700° C y la colada era pobre en demás impurezas
óxidas y sólidas, fue posible alcanzar un excelente
índice final de densidad por debajo de 1,5 %.
Horno de virutas (rebabas)
Muchas empresas de fundición han realizado en los
últimos años grandes inversiones en el reacondicionamiento
de piezas fundidas. Esto fue y sigue siendo una reacción,
principalmente, a los requerimientos de la industria automotriz,
la cual demanda piezas fundidas lo más trabajadas posible.
Esto ha ocasionado en algunas plantas de fundición que
la cantidad de virutas (rebabas) aumente de forma considerable,
lo cual abre las puertas para un reciclaje interno de las mismas
como alternativa atractiva y económica a su venta a empresas
externas de reciclaje o plantas metalúrgicas secundarias.
Por lo general, el agregado para fundir virutas (rebabas) es
calificado por las empresas de fundición como punto primordial
bajo el aspecto del rendimiento de metal, ya que las ventajas
económicas que trae aparejado un aprovechamiento mayor
acorta drásticamente el lapso de amortización de
la instalación. Aquí hay que tomar en cuenta que
tanto la aleación como la forma y consistencia de las
virutas (rebabas) influyen en el rendimiento del metal. A mayor
porcentaje fino en la carga y a menor espesor de las virutas
(rebabas), peor el rendimiento del metal. Un sistema técnico
reflexionado para la fundición de virutas (rebabas) comprende
el análisis de estas características críticas
del recargado.
Para la refundición de virutas (rebabas) en el horno de
fusión es necesario integrar una instalación de
tratamiento de las mismas, la cual las suministra, dentro de
lo posible, secas. Humedad reduce no sólo el rendimiento
de metal, sino que provoca también la formación
de humo y hollín que deberán ser, a su vez, depurados.
Imagen 13 Agregado de cámaras múltiples
con cámara exerna lateral para la fusión rápida
de virutas (rebabas)
Imagen 14 Durante la refundición de virutas (rebabas),
la bomba de circulación y el bloque refractario se encargan
del alto rendimiento de metal
Imagen 15 Reducida formación de escoria gracias
a un proceso técnico maduro para la refundición
de virutas (rebabas)
Principialmente, las virutas
(rebabas) pueden también refundirse en hornos de crisol
de inducción. Su movimiento intenso de baño con
componentes verticales sumerge las virutas (rebabas) rápidamente
en la superficie del baño. Ésta es una condición
indispensable para una merma reducida. Como alternativa, se han
desarrollado hornos a gas de cámaras múltiples,
en los cuales la cámara de mantenimiento ha sido ampliada
con una cámara externa lateral para la introducción
de virutas (rebabas). La imagen 13 muestra un sistema
con bomba de circulación y un bloque refractario especial
para su fusión. Bloque refractario y bomba forman una
unidad técnica de proceso. La bomba absorbe el metal de
la cámara de mantenimiento del horno y lo presiona en
el bloque (Imagen 14). La bomba, montada en vigas metálicas,
puede ser extraida fácilmente de la colada para trabajos
de manutención o de limpieza. En el bloque se genera un
remolino que, analógicamente con las virutas (rebabas)
dosificadas en la fusión por inmersión, las sumerge
de forma rápida en la superficie de baño y las
funde bajo cierre hermético de aire. La circulación
del metal causa una veloz homogeneización térmica
y química de colada. Como resultado del movimiento continuo
de masa fundida, el consumo energético para el calentamiento
de la colada al valor de consigna se reduce y la temperatura
se mantiene constante. Con este sistema se logra un aprovechamiento
de metal de más del 98 %. Estos valores se fundan en mediciones
minuciosas de eficacia llevadas a cabo en diversos hornos de
virutas (rebabas). Las mismas se trataba principalmente
de virutas (rebabas) de torsión- se adecuaban bien a la
aleación (forma y consistencia). Al término del
viaje de fusión, se encontró apenas, una cantidad
mínima de escoria en la superficie de baño (Imagen
15), la cual pudo ser retirada sin inconvenientes desde la
puerta de limpieza. Al metal restante se le echa un poco de sal
de escoria para secarlo y se lo retira posteriormente sobre el
umbral del horno.
Imagen 16 Melter combinado para lingotes y material de
retorno, además de virutas (rebabas)
Hornos avanzados de cámaras múltiples permiten
la fusión de virutas (rebabas) en combinación con
la fundición de lingotes y material de retorno, por ejemplo,
un horno de cuba con cámara suplementaria para virutas
(rebabas) (Imagen 16). Las ventajas de este horno combinado
radican en el consumo energético mínimo y en la
posibilidad de producción en espacio reducido. Si se trata
de virutas (rebabas) húmedas o de aleaciones diferentes,
la mezcla de ambas coladas en una misma cámara de mantenimiento
provocará desventajas, puesto que la calidad de metal
se verá perjudicada. En este caso se recomienda fundir
las virutas por separado.
Administración del
horno
Los precios de los últimos
años de la materia prima han ido aumentando de manera
constante y, probablemente, la cuenca actual no será de
larga duración. Esto atañe no sólo a los
metales sino también a la energía. La escasez de
estos recursos como así también la demanda creciente
provocará la agudización, a largo plazo, de la
situación económica. La única forma de encarar
esta circunstancia radica en un aumento de la poductividad de
la materia prima y de la energía. Para la empresa de la
fundición, esto significa un buen aprovechamiento del
metal y una reducción del consumo energético.
El conocimiento del consumo de recursos de la instalación
de fundición es indispensable para su buena administración.
El sistema de control del horno suministra para ello un registro
de datos. Tanto la marcha como el aprovechamiento se protocolan
de la misma manera que el consumo de metal y de energía.
A la gestión empresarial le corresponde la tarea de evaluar
los datos de proceso.
Imagen 17 Control moderno de horno con dispositivo de
manejo y registro de datos procesuales
Imagen 18 Gráfica de alta resolución que
permite una representación esquemática de horno
y de datos procesuales
Imagen 19 Ejemplo para un protocolo de turno con todos
los datos relevantes además de los consumos de energía
Controles modernos de horno registran,
visualizan y archivan datos procesuales relevantes. El dispositivo
de manejo representa el intermediario entre el hombre y la máquina
(Imagen 17). El control se realiza mediante menú
y submenús. Los datos procesuales actuales se tornan razonables
y autoexplicativos mediante imágenes en pantalla a color
(Imagen 18). El estado del horno y demás protocolos
de turno actuales pueden llamarse con sólo apretar un
botón (Imagen 19). Una vez los datos protocolizados,
se archivan en un medio de almacenamiento extraíble, que
puede retirase del hardware e introducirse en una PC del cliente.
Como alternativa, también se pueden transmitir los protocolos
vía ethernet desde el nivel de campo al nivel de gestión.
Una gestión eficiente del horno no significa una saturación
de datos, sino una representación esquemática comparativa
de los datos procesuales. Es por ello que la evaluación
de los mismos se lleva a cabo mediante un simple programa de
cálculo. La aplicación, especialmente programada
para tal fin, la suministra el fabricante de hornos. El estándar
mínimo de los protocolos suponen tipos y tiempos de funcionamiento,
además de cursos de temperatura y archivos de mensajes,
los cuales son importantísimos para la garantía
de la calidad. Si la instalación posee células
de pesaje, podrá hacerse un listado de las cantidades
de carga y extracción, inclusive la de limpieza. Los datos
se concluyen con la evaluación del consumo de combustible.
Así pues, un protocolo completo contiene los consumos
energéticos promedio, los consumos en los diferentes modos
de funcionamiento y los consumos de energía específicos
concernientes a la potencia de fundición. Para garantizar
una sinopsis sencilla, es posible presentar tanto un protocolo
de turno como una evaluación según días,
semanas, meses o años. Deseos individuales del cliente
pueden ser tenidos en cuenta.
De esta forma, la dirección de la empresa dispone de una
herramienta eficaz para registrar el consumo de recursos y compararlo
con datos anteriores. Este conocimiento permite conclusiones
sobre el funcionamiento y el estado del horno para encarar medidas
organizadoras o técnicas de mejoramiento que posibiliten
el mejor aprovechamiento de los recursos disponibles y logren
el aumento de la productividad.
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