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HORNO FUNDICIÓN DE
ALUMINIO
por EMISON
(ver fotos en FUNDIDORES
Febrero 2010)
GENERALIDADES
Los hornos eléctricos EMISON, SERIE AL, a la contrastada
calidad de todos nuestros productos, avalada por más de
50 años de servicio, unen los últimos avances en
microelectrónica y aislamiento, aplicados específicamente
a hornos para fundición de aluminio, consiguiendo excepcionales
resultados. La temperatura máxima de trabajo de estos
hornos es de 1.000ºC. Como todos nuestros equipos están
fabricados de acuerdo con la normativa CE.
Son fruto de un cuidado diseño y todo el know how de un
equipo de profesionales especialistas en la construcción
de hornos. Como consecuencia ofrecen la más alta rentabilidad
con la mínima inversión inicial.
Nuestros hornos ofrecen mínimo mantenimiento, funcionamiento
constante y sin averías, fácil manipulación
y control del trabajo y la mejor relación de costo por
unidad fabricada. El sistema de calefacción eléctrica
de la mayoría de nuestros modelos no necesita de trámites
oficiales ni proyectos de homologación para su instalación.
El horno está fabricado con los más modernos materiales,
de gran calidad y conceptos de alta tecnología.
El horno se entrega listo y preparado para empezar a funcionar
inmediatamente, y rentabilizar rápidamente la inversión.
Nuestro sistema especial patentado de calentamiento utiliza al
máximo la energía radiante de las resistencias
lo que posibilita la baja potencia instalada del horno. Permiten
la máxima repetitividad de los procesos de fabricación,
lo que se traduce en la máxima calidad de los procesos,
que se traduce en una rentabilidad de la producción sin
fallos ni pruebas en cada hornada. El control del proceso mediante
microprocesador permite una gran uniformidad en los procesos
con la máxima economía.
Además de la garantía de una empresa con más
de 50 años en el mercado, siempre fiel y al servicio de
sus clientes, EMISON dispone de una empresa propia servicio
técnico, SATE, que puede encargarse de formar al
personal encargado del funcionamiento del horno, y realizar el
mantenimiento preventivo y correctivo.
DESCRIPCIÓN DEL HORNO
El horno para recuperación de aluminio consiste en
una estructura metálica como la que se presenta en la
figura , electro soldado, a partir de chapas y perfiles de acero
laminado en frío, con un tratamiento especial anticorrosivo,
de gran robustez, con avanzado diseño y protección
con imprimación fosfocromatante y pintura epoxídica
de agradables tonos, lo que le confiere una larga vida y un acabado
estéticamente agradecido.
El aislamiento se realiza mediante fibras cerámicas de
baja masa térmica y gran poder calorífico, cuidadosamente
dispuestas en estratos para reducir las perdidas de calor.
En la parte inferior tiene un recipiente de material cerámico,
que es donde se recoge el aluminio fundido. La reja soporte esta
ubicada justo encima para colocar el motor.
Tiene instalados 4 quemadores para calentar el crisol a 900ºC.
La chatarra de aluminio, /motores, latas, perfiles) se introduce
en la reja, los quemadores aportan el calor necesario al motor,
para llevarlo a una temperatura aproximada de 900ºC, a la
cual fundirá el aluminio y este caerá en el recipiente
cerámico de la parte inferior del horno. Este recipiente
tiene una pequeña obertura por donde se descargará
el aluminio que ya se podrá introducir en las lingoteras.
CALENTAMIENTO
El calentamiento se realiza mediante 4 quemadores del combustible
elegido distribuidos envolviendo el motor situado en la reja.
El consumo de cada quemador es de 15.000 Kcal/h, hay instalados
4 quemadores, por lo tanto el consumo total del horno es de 60.000
kcal/h
CONTROL DEL PROCESO
El horno dispone de cuadro de control, para el control de
temperatura del motor. La temperatura se mide sobre la parte
de hierro del motor, cuando se ha alcanzado la temperatura de
fusión del aluminio, se mantienen durante un tiempo los
quemadores en marcha y finalmente se paran y avisan del final
de la operación.
Fabricamos también lingoteras, cazos y otros accesorios.
Como ejemplo, una lingotera de 6 Kg para aluminio de 30 x 7 x
10 cm cuesta 90 euros.
El motor contiene principalmente aceites y la chatarras muchas
veces restos de grasas o pinturas que al quemarse producen humos
que no se pueden emitir directamente a la atmósfera. Es
por lo tanto necesario instalar un equipo de depuración
de humos. Este consiste en una campana extractora, que recoge
los humos y los envía a un sistema depurador de humos.
Este equipo de depuración, puede ser un venturi o un filtro
de agua.
El precio del horno es de 21.730 euros para una producción
de unos 100 Kg/h
La campana extractora y el equipo de depuración tienen
un precio de 13.650 euros.
Consulte para su caso concreto.
Al utilizar aluminio recuperado en el proceso de fabricación
de nuevos productos existe un ahorro de energía del 95%.
El aluminio puede reciclarse indefinidamente sin que disminuya
su calidad. El proceso de reciclado es sencillo, ya que los botes
están compuestos sólo de aluminio y no debe existir
una separación previa de otros materiales.
El envase de aluminio usado es un residuo de muy fácil
manejo: es ligero, no se rompe, no arde y no se oxida. Además
es muy fácil de transportar. Es un material cotizado y
rentable con un mercado importante a nivel mundial. Por ello
todo el aluminio recogido tiene garantizado su reciclado.
Hay muchos modos de reciclar botes de aluminio. En algunos países,
el reciclado viene impuesto por la legislación y se gestiona
a través de consorcios o sistemas obligatorios.
En otros países, en cambio, esta actividad es voluntaria.
Los métodos más comunes para reciclar se desarrollan
a través de organizaciones voluntarias que recuperan botes
para destinar su valor a algún proyecto, bien sea de calidad
o medioambiental, programas escolares que combinan la faceta
educativa del reciclado con la posibilidad de destinar lo obtenido
a viajes, campamentos, o cualquier otra actividad escolar.
El proceso de reciclado del aluminio se lleva a cabo de la siguiente
manera: En primer lugar la chatarra es seleccionada: es decir,
separada de otra chatarra no aprovechable por la industria del
aluminio.
Un centro de reciclado de acuerdo con las normas de las distintas
compañías receptoras trata, acondicionada y compacta
la chatarra en forma de balas para su transporte.
Es transportada entonces a una empresa de refinado. Las organizaciones
que recuperan este aluminio pueden a su vez recuperar una parte
de ese valor, que depende esencialmente del volumen recogido,
distancia al centro de reciclado más próximo, que
se aproveche de otro transporte para su recuperación,
etc., pero en todo caso supone una diferencia notable con otros
residuos de envases.
Es importante contar con un centro de reciclado relativamente
próximo. Un centro de reciclado es una empresa del sector
de la recuperación de materiales (chatarra y otros materiales
reciclables) con capacidad para comprar y acondicionar la chatarra
de botes usados de aluminio para su refusión por la industria
de refinado de aluminio. De hecho, muchos recuperadores colaboran
ya con Ayuntamientos y entidades de reciclado de materiales.
Cundo Charles Martin Hall y Paul L.T. Héroult, de modo
independiente desarrollaron el proceso para la obtención
del aluminio en 1886, no podían imaginar hasta qué
punto este metal llegaría a resultar imprescindible en
numerosas aplicaciones. Hoy, a las puertas del siglo XXI, es
el metal no férreo más utilizado. Cerca de 25 millones
de toneladas se consumen cada año en el mundo en envases,
automóviles, aviones, edificios, maquinaria y miles de
productos que nos rodean, obtenidos cada vez más a partir
de aluminio reciclado.
Los envases de aluminio tienen innumerables aplicaciones así
como múltiples ventajas: desde el familiar papel de aluminio
de infinitos usos, a los cada vez más populares botes
de bebidas. El aluminio es un excelente protector contra la luz,
el aire o el agua. Es ligero, resistente, fácil de decorar
o imprimir y el contenido se puede enfriar rápidamente,
por lo que es ideal para envasar alimentos, bebidas.
Con todo, aún tiene un largo camino por delante. Si hace
unos años sólo algunas bebidas se envasaban en
botes de aluminio, la mayor parte de las marcas del mercado se
pueden encontrar hoy en este envase: es práctico por espacio,
fácil de transportar y seguro para la conservación.
Los avances tecnológicos en ahorro de energía en
la producción de aluminio primario (energía hidroeléctrica
a partir de la cual se produce el aluminio) y en la reducción
de espesor de los productos han supuesto una importante mejora
en el aprovechamiento de los recursos empleados para obtener
este material.
Hoy, conceptos tales como ecología, protección
del medio ambiente, aprovechamiento de recursos, reciclado selectivo
de materiales, etcétera, forman parte de nuestra vida
cotidiana dejando de ser una moda pasajera para convertirse en
algo de vital importancia para el cuidado y futuro del entorno
que nos rodea. El reciclado es una actividad normal, técnicamente
resuelta y rentable desde que se empezó a utilizar el
aluminio; se ahorra hasta el 95% de la energía al producirlo
a partir de chatarra de modo que ésta llega a tener un
alto valor (la cotización media en el mercado internacional
fue de 115pts/kg en 1993). También su aprovechamiento
resulta económico en todos los países para la industria
de la recuperación En estos momentos se está reciclando
todo el aluminio que se produce como recorte durante la fabricación
de productos, el 90% del empleado en el automóvil y maquinaria
y una parte importante del resto del aluminio. A nivel mundial
ya se reciclan más del 50% de los botes de bebidas. La
mejor manera de mostrar estas características es mediante
el ciclo cerrado de reciclado de botes de bebidas, aunque este
producto también se puede convertir en muchos otros con
aplicaciones industriales. En resumen, el reciclado de aluminio
es la respuesta a dos importantes problemas de hoy en día
en nuestro mundo: el cuidado del medio ambiente y el beneficio
que aporta a la economía. ¿Qué más
se puede pedir? Estas son las razones por las que 4 de cada 5
botes en todo el mundo son fabricados enteramente en aluminio.
Todas las ventajas en el bote: Ahorra energía: Se ahorra
hasta el 95% de la energía al producir el aluminio a partir
de la chatarra, en comparación con la producción
a partir de bauxita.
Evita residuos: No hay que eliminar otro tipo de materiales,
ya que tapa y bote son de aluminio. Además no hay un contenido
máximo admisible de material reciclado: el 100% puede
ser reciclado.
Recupera su valor: No cambian sus características al refundir
los botes: el metal obtenido se puede volver a convertir en botes
con las mismas propiedades o bien en cualquier otro producto
de alta calidad, y el proceso se puede repetir indefinidamente.
Otras ventajas: Los botes de aluminio son muy ligeros y muy fáciles
de transportar. Tampoco se rompen, arden ni se oxidan, por lo
que constituye un residuo de fácil manejo. Además
los botes vacíos se pueden aplastar fácilmente,
ocupando muy poco volumen.
De los 140.000 millones de botes consumidos en el mundo, el 80%
ya son de aluminio; los restantes tienen todos la tapa de aluminio
de apertura fácil. Los botes de aluminio tienen todas
las características que se deben pedir a un buen envase:
integridad, protección del contenido, ligereza, estanqueidad
a líquidos y gases, opacidad, comodidad de manejo y resistencia,
así como la ventaja añadida de su reciclabilidad.
El aluminio no cambia sus características durante el reciclado.
El proceso se puede repetir indefinidamente y los botes se pueden
fabricar enteramente con material reciclado.
Aplicaciones de los envases de aluminio En Europa, más
de un millón de toneladas de aluminio laminado se utiliza
para la fabricación de todo tipo de envases. De éstos,
el 60% son envases rígidos o semi-rígidos como
botes de bebidas, bandejas de precocinados, aerosoles, etc y
el 40% se destina a envases flexibles como el papel de aluminio
o blisters para medicamentos. En total, los envases representan
el 52% de todo el mercado de laminación.
Durante 1998, se consumieron en Europa 32.500 millones de botes
de bebidas alcanzando el 52% de todo el mercado de botes. A la
espera de los datos de 1999, las previsiones son que este porcentaje
se haya incrementado durante el pasado año.
Respecto a los aerosoles fabricados con aluminio, durante 1998
se fabricaron en Europa 1.620 millones de unidades alcanzando
el 41% de la participación de mercado en este tipo de
envases.
En cuanto al aluminio flexible, durante 1998 se consumieron 604.000
toneladas, cerca de 100.000 toneladas más que el año
anterior.
El reciclado de los productos de aluminio, entendiendo por reciclado
obtener una materia prima con las mismas características
que tuvo la primera vez que fue empleado, es una actividad a
la que se dedican muchas industrias en España, ya que
se trata de un proceso rentable y técnicamente resuelto.
El aluminio está presente en múltiples aplicaciones
(perfiles de ventana, componentes de automóvil, envases,
etc) y puede "reencarnarse" en productos totalmente
distintos al original siempre y cuando sean de aluminio. Este
característica, unida a que los diferentes productos de
aluminio tienen una vida útil muy dispar (comparemos un
perfil de ventana con un bote de bebidas), dificulta enormemente
el ofrecer una tasa de reciclaje global. Por ello nos encontramos
ante diferentes tasas de reciclado, dependiendo de los sistemas
de recogida y de la dificultad de su contabilización.
En el caso del recorte industrial, el reciclado alcanza el 100%
y en el automóvil el 90%. Respecto a los envases, la tasa
de reciclado varía enormemente entre los países
europeos: desde el 15% hasta el 85%, según el sistema
de recogida que se aplique. En España, arpal contabiliza
el reciclado de botes desde el año 1994. Las últimas
cifras oficiales, las del año 1998, apuntan a una tasa
de recuperación del 20,9% y es evidente que cuantos más
envases de aluminio se recojan, más se reciclarán,
ya que este proceso es rentable, produce beneficios económicos,
y existen instalaciones por todo el país que pueden absorber
más aluminio recuperado para reciclar.
Aunque la característica de "reencarnarse" no
es la única ventaja del reciclado de aluminio. El proceso
permite también el ahorro de materia prima (mineral bauxita)
y de energía, ya que al producir nuevos productos de aluminio
con aluminio secundario se consigue un ahorro del 95% de la energía.
Además, su recuperación y reciclado es una actividad
que se ha realizado desde siempre en el circuito industrial porque
es rentable y crea empleo. Y como muestra los datos del pasado
año: sólo los envases domésticos recuperados
generaron un volumen de negocio de más de 600 millones
a pesar de que su atomización dificulta enormemente la
recogida.
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