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Graves defectos por dross
en grandes piezas de hierro nodular
J.Alva
Consultor de fundición
Cameri (Italia)
Introducción
La industria de los generadores eólicos representa
una importante fuente de trabajo para el sector del hierro nodular
hasta el punto de haber favorecido el nacimiento de nuevas fundiciones
para el suministro a esta actividad. Las exigencias son las de
obtener piezas sanas, con características de resiliencia
a baja temperatura y por último, ausencia de defectos
superficiales tipo dross.
El dross una escoria compleja que constituye una preocupación
tanto para los fundidores como para los clientes por cuanto afecta
no solo el aspecto superficial de la pieza sino que puede tambien
favorecer el inicio de grietas.
La literatura técnica soportada por la experiencia industrial
sugiere que el dross es originado por 3 factores básicos:
por el tratamiento de nodulizacion, por la reoxidación
que tiene lugar sucesivamente y por último, por las turbulencias
durante el llenado de la pieza. No obstante, hacemos notar que
hay otra fuente, y no es otra que la relacionada con el estado
previo de oxidación del caldo. Esto se ilustrará
mas adelante en este artículo.
Tratamiento de nodulización
En el tratamiento, la cantidad y tipo de productos de reacción
depende de varios factores:
1. Composición química del caldo;
2. Temperatura de tratamiento;
3. Composición de la aleación.
Composición química
del caldo
Los cubilotes generan un dross
en mayor volumen, rico en sulfuros de manganeso, y está
asociado a escorias de alto punto de fusión. Por esta
razón es fácilmente identificable (fig.1). La fusión
eléctrica o con hornos rotativos genera, en cambio, escorias
menos complejas a base de silicatos de magnesio (enstatita y
forsterita) (fig.2).
Fig.1 & Fig.2 ( se pueden ver las figuras en la revista
de FEBRERO 2010 de FUNDIDORES)
Temperatura de nodulización
Durante el enfriamiento, el magnesio se oxida siguiendo
un esquema dependiente de la temperatura1. A temperaturas relativamente
altas (> 1420°C) genera escorias de aspecto "a capas"
mientras que a bajas temperaturas se forma dross sólido
con un alto contenido de silice.
Nodulizantes
Las aleaciones tradicionales contienen bajos niveles
de magnesio (<10%) si las comparamos con aquellas que están
asociadas con la técnica del hilo, donde tal elemento
supera el 20%. Ello permite reducir las adiciones, lo que potencialmente
supone una reducción de la cantidad de escoria asociada.
Se asume además, que el mayor contenido de magnesio aumenta
la consistencia de estas, lo que debería facilitar el
desescoriado. Esto como veremos no es siempre cierto.
Reoxidación
La reoxidación del magnesio tiene lugar despues del
tratamiento y continúa con el descenso de la temperatura.
La reoxidación también ocurre durante el vaciado
del molde, cuando el sistema de llenado favorece velocidades
(lineales) altas y puede generar un efecto spray del metal (fig.3).
Naturalmente las bajas temperatura potencian el fenómeno.
Fig.3
Otra fuente de dross
De lo antedicho se desprende, que la formación de
dross después del tratamiento de nodulización resulta
inevitable. La cantidad generada será poca o mucha dependiendo
de la influencia de los factores ya mencionados. Cierto es que
raramente estos defectos provocan el achatarramiento de piezas
grandes, ya que normalmente el dross resulta confinado en un
estrato superficial limitado, y puede ser eliminado con el mecanizado.
El problema surge cuando el defecto penetra en profundidad, lo
cual debemos asociar a un estado previo de oxidacion del caldo
base.
Reoxidación del caldo base
Las escorias presentes en los hornos eléctricos sufren
cambios en su composición en el caso de mantenimientos
prolongados a bajas temperaturas (< 1.360°C), ya que
se enriquecen en oxidos de hierro (FeO). Esto es un hecho en
los hierros grises, donde el óxido de manganeso juega
un rol aditivo2. Ambos reducen la temperatura de fusión
de las escorias, favoreciendo la formación de inclusiones
peliculares que reaccionan en modo vigoroso con el metal, generando
sopladuras de gas CO (fig.4). El uso continuo de cucharas contaminadas
con este tipo de escorias lleva al mismo resultado.
No siendo un defecto común, estas escorias no vienen calificadas
como dross.
Fig.4 (a, b, c & d)
El magnesio es un elemento desoxidante, pero no logra reaccionar
con todo el óxido presente dado el tiempo relativamente
corto disponible en el tratamiento de nodulización. Como
consecuencia, después del tratamiento las escorias contendran
silicatos de magnesio ricos en óxido de hierro, los cuales
potenciarán su tendencia agresiva (fig.5).
Fig.5 (a & b)
La situación empeorará en condiciones de turbulencia
durante el llenado, lo que lleva a la formación de falsas
juntas frias debido a un enriquecimiento adicional de oxido de
hierro, como consecuencia de un proceso progresivo de oxidación
superficial (fig.6). Las bajas temperaturas de llenado (<1.320°C)
agravan el fenómeno, pero no son, por si mismas, la causa
que desencadena el fenómeno.
Fig.6 & 7
Evaluación del estado de oxidación
La frase "estado de oxidación del caldo"
puede parecer ambigua para muchos fundidores, ya que no existe
un modo de medirla. El análisis del oxígeno, según
experiencia del autor, no da informaciones suficientemente útiles
al respecto. Los análisis de las escorias resultan más
útiles, pero son costosos y difíciles de realizar.
Dado que las escorias y el caldo "viven" en simbiosis,
es mucho mas facil y no representa un coste, el observar la consistencia
de estas, en base a la influencia del óxido de hierro
sobre ellas (fig.8).
Fig.8
Las escorias altamente oxidadas muestran un color claro con una
textura fluida. A temperaturas superiores a 1.450°C pasan
inadvertidas ya que cubren "solapadamente" la superficie
del caldo, dando la sensación de temperaturas mas bajas
de las efectivamente medidas (fig.9a). Acompañan al caldo
durante el llenado de la cuchara, incluso después del
desescoriado y permanecen después del tratamiento independientemente
del tipo de aleación utilizada (fig.9b).
Fig.9 (a & b)
Lo contrario es cierto
para escorias de alto punto de fusión. Estas muestran
un color oscuro con una buena consistencia, lo que facilita el
desescoriado, ya sea del horno como de la cuchara (fig.10a) y
permanecen después del tratamiento de nodulización
(fig.10b).
Fig.10 (a & b)
Cura y remedios
De cuanto precede se puede deducir que, los mantenimientos
prolongados a baja temperatura y las cucharas contaminadas pueden
generar problemas graves de dross. Estas condiciones pueden encontrarse
fácilmente en la producción no continua de piezas
pesadas. Para prevenir la aparición del problema es necesario
actuar sobre el caldo base y corregir el exceso de oxidación
evidenciado por el color y fluidez de las escorias.
Un metodo consiste en modificar la composición de las
escorias de forma que la silice prevalezca según el diagrama
SiO-FeO de la fig.8. Esto puede realizarse mediante adiciones
de arena de sílice (0,5% de la carga metálica)
ya sea durante la fase de carga o durante la fase de sobrecalentamiento
del caldo. Obviamente en este último caso, es necesaria
una buena agitación durante algunos minutos para asegurar
una buena amalgama con las escorias presentes. Esta práctica
ha sido la aplicada al caldo de la fig.9a para llevarlo a la
condición de la fig.10 lo que ha sido solución
al problema de bajos alargamientos en probetas obtenidas en piezas
con inclusiones de dross.
Otro método que es bastante simple y que no requiere agitación
en el horno, consiste en adicionar en cuchara un modificador
de escorias antes del tratamiento nodulizante. El magnesio asegurará
la agitación para la amalgama del producto. En experiencia
del autor, se pueden obtener buenos resultados con pequeñas
adiciones de Bestcleaner* (0,05% es ya suficiente) lo que limitará
el coste de la operación.
Adiciones regulares de ferrosilicio o carburo de silicio durante
la fusión son otra alternativa posible, pero ello toma
mucho tiempo antes de que se aprecien sus efectos. Es menester
idear sistemas de llenado adecuados para prevenir turbulencias
y altas velocidades de llenado3.
Por último, dado que el metal y las escorias se encuentran
en simbiosis, la modificación de las segundas dará
beneficios al primero ya que un exceso en los niveles de oxígeno
afectará a la nucleación y por tanto reducirá
la capacidad de autogeneración.
Conclusiones
Problemas graves de dross en piezas de hierro nodular tienen
su origen en una situación de excesiva oxidación
del caldo base que se refleja en la consistencia de las escorias.
Esta situación es favorecida por mantenimientos prolongados
en hornos eléctricos a temperaturas relativamente bajas
(< 1.350°C).
Escorias con buena consistencia son indicadoras de una adecuada
desoxidación. Viceversa, escorias fluidas que tienden
a cubrir el caldo sugieren la presencia de un exceso de óxidos
de hierro (y eventualmente de manganeso). Cucharas contaminadas
con estos óxidos son una consecuencia natural de esta
situación. El solo aumento de las temperaturas no resolverá
el problema.
Las escorias fluidas son muy agresivas y en condiciones de llenado
turbulento a temperaturas relativamente bajas (<1.320°C)
pueden dar lugar a graves problemas de dross en piezas pesadas.
La penetración superficial del defecto se ve favorecida
por los tiempos de enfriamiento relativamente grandes que se
producen en estas piezas.
Situaciones intermedias, sin duda existen, pero toda fundición
productora de este tipo de piezas debería ejercer una
adecuada supervisión del caldo mediante la observación
de las escorias, interviniendo, si fuera necesario, con alguna
de las sugerencias dadas en este artículo. Naturalmente
tal práctica puede ser extendida a los hierros grises.
* SKW Trostberg (Alemania)
Referencias
1.R.W.Heine &
C.R.Loper Jr. "Dross Formation in the Processing of Ductile
Cast Iron" AFS Transactions Vol.74, 1976 pp.274-280
2.R.W.Heine & C.R.Loper Jr. "Principles of Slag and
Dross Formation on Molten Iron" Modern Casting, September
1966
3.J.Alva "Analisis y diseño de sistemas de llenado
(en italiano) Asociacion italiana de fundicion (Assofond)
Fig.1 Inclusión de escoria
de cubilote después del tratamiento (cortesía
SKW)
Fig.2 Aspecto típico del
dross asociado a la fusión eléctrica (cortesía
RT Iron & Titanium)
Fig.3 Imperfecciones superficiales
alineadas con la dirección del flujo de derecha a izquierda
en un eje de cigüeñal, debido a una velocidad excesiva
del metal entrante en la mazarota
(a)
(b)
(c)
(d)
Fig.4 (a) Pieza grande en hierro gris que muestra (b)manchas
negras cerca de la brida interior (c) despues de un desbaste
con disco (d) cordones de escoria fluida en la estructura ricos
en sulfuros de manganeso
(a)
(b)
Fig.5 (a) Dross rico en óxido de hierro en una pieza grande
después del desbaste (b) aspecto al microscopio (cortesía
de Azterlan, Durango, España). Comparar esta imagenes
con aquellas de fig.4c & 4d
Fig.6 Pliegues debido a oxidación superficial en una
pieza en hierro nodular
Fig.7 Caso grave de oxidación
superficial aspecto al microscopio de inclusiones ricas
de óxido de hierro
Fig.8 Diagrama de equilibrio
SiO2-FeO
(a)
(b)
Fig.9 (a) Escorias fluidas en un horno fusor a 1480°C antes
del tratamiento (b) después del tratamiento con hilo de
alto magnesio (80%)
(a)
(b)
Fig.10 (a) Escorias a alto punto de fusión antes del
tratamiento después de la adición de 0.5% de arena
de sílice. Aunque la temperatura fuera similar al caso
anterior (fig.9a) el hierro líquido aparece mas brillante
(b) después del tratamiento con el mismo hilo
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