|
Medir la dureza con un durómetro
de rebote Leeb es posible sin necesidad de cables
La medida de dureza de un material
metálico mediante el método de rebote se ha ido
simplificando desde la aparición del primer durómetro
de estas características en 1975: en 1990, las tablas
de conversión a las escalas tradicionales de dureza se
integraron en la unidad de control, con capacidad de registro,
almacenamiento y transferencia de los datos medidos. Más
recientemente, las conexiones de cable de transferencia se han
convertido en enchufes USB, a través de los cuales se
puede cargar su pila -lo que hace que la vida de estos durómetros
sea prácticamente ilimitada- y transferir los datos almacenados
a un PC.
Con todo, uno de los rasgos más
apreciados por los usuarios de estos aparatos es la posibilidad
de utilizarlo de forma autónoma, sin cables, simplemente
registrando las medidas en la unidad de control integrada en
el aparato. Los durómetros integrados funcionaban hasta
el momento sólo con el cuerpo de impacto estándar
D, el más versátil y universal (boca de 200 mm
de diámetro y energía de impacto de 9 N/mm2), pero
ya se anuncia ya la aparición de un durómetro de
rebote integrado Dagaleeb con boca DL, de 4 mm de diámetro,
para acceder a zonas más estrechas, cóncavas o
interiores.
La más reciente generación
de durómetros Dagaleeb de rebote integrados, con posibilidad
de transferencia a PC, posibilita el trabajo y la lectura de
datos sin cables in situ, asi como su posterior descarga a un
PC, si se desea, a un precio sin competencia y con la misma fiabilidad
que los durómetros de rebote más avanzados, con
una dispersión de +0.5% en todo el rango de medida, entre
0 y 900 HL.
|