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LA TÉCNICA DE LA FUNDICIÓN
A LA CERA PERDIDA A PLICADA A LA ELABORACIÓN DE ESCULTURAS
A TAMAÑO NATURAL.
AUTOR: DR. SERGIO GARCÍA
ESCULTOR, DOCTORADO EN BELLAS ARTES POR LA UNIVERSIDAD POLITÉCNICA
DE VALENCIA.
INTRODUCCIÓN
La alquimia del bronce, que con
su metamorfosis del estado sólido al líquido, y
nuevamente al sólido adoptando esas bellas formas escultóricas
otorgadas por el escultor, deleita la mirada de los transeúntes
y de aquellos amantes del arte. En el artículo contemplado
en el número 152 de esta revista, fuimos partícipes
visuales del proceso de fundición de una pequeña
maqueta que representaba dos figuras sedentes; asimismo en el
número 154, pudimos vislumbrar como el bronce se adapta
a la elaboración y/o proyección de esculturas monumentales
de gran formato. En el presente trabajo seremos conocedores del
proceso de elaboración de dos figuras sedentes a tamaño
natural. Dado que ya sabemos en que se basa el proceso de fundición
"a la cera perdida", no será necesario efectuar
una descripción exaustiva pero sí incidir sobre
aquellos determinantes que entran en juego.
En primer lugar, se procede como
bien hemos visto, al despiece estratégico de la figura
con placas de aluminio, y en esta ocasión, con la finalidad
de ahorrar costes se efectúa el molde con escayola hasta
cubrir toda la figura. Es recomendable aplicar jabón diluido
con agua sobre las superficies de las chapas para que después
faciliten su salida al finalizar el molde. Con ayuda de una espátula
y vertiendo agua entre las juntas, lograremos humedecer la superficie
del barro, con lo que las piezas se separarán fácilmente.
Obligatoriamente cada una de ellas se despojará de todo
resquicio de barro para que una vez totalmente secas sobre ellas
se deposite la cera caliente. En primer lugar se aplica la cera
líquida salpicando con una brocha, después esta
primera capa cuya labor es la de recoger los detalles que el
molde porta, queda dar otra de refuerzo que puede ser aplicada
a mano como si de masilla se tratase. La Drª. Carmen Marcos,
autora de la Tesis Doctoral: Técnica de la cascarilla
cerámica, exactamente en la página 78 da unas recomendaciones
en cuanto al manejo de la cera:
"Mientras trabajamos
la cera, deberemos cuidar que la temperatura sea la adecuada
a la acción que realizamos. De modo general, la manipulación
del modelo y de los bebederos produce una elevación de
la temperatura que es conveniente evitar. Por ello es muy recomendable
disponer de grandes y medianos recipientes llenos de agua para
mantener la cera a una temperatura más adecuada a la tenacidad
que requerimos de ella."
Realizada la fundición
y la eliminación del picadizo, estas piezas de bronce
se soldan con un electrodo cuya aleación debe ser idéntica
a la empleada en la fundición de la escultura.
Como información complementaria aportamos unas imágenes
en las que se puéde vislumbrar las diversas construcciónes
de árboles de fundición con sus respectivos canales
de colada, dependiendo de la forma de la obra artística,
sea en bulto redondo o en relieve: una cabeza, un relieve, unas
diminutas figuras.
Soldando con intervención
de una soldadura dura, definida como aquella que es mucho más
fuerte que los materiales a los que está destinada unir,
pieza por pieza, se va conformando este "puzzle 3-D"
de bronce. En esta imagen contemplamos los hilos de soldadura
de unión aplicados, claramente imperceptibles en el exterior
de la escultura; obviamente se debe a un trabajo concienzudo
y bien efectuado aplicando correctamente las herramientas precisas
para trabajar el bronce en estado sólido. Asimismo se
pueden observar los tornillos soldados sobre los que se enroscarán
fuertemente los pernos que servirán de anclaje de la obra
en el lugar elegido. Acto previo a la aplicación de la
pátina, el bastón es soldado y se rebasa la soldadura
con una amoladora de punta adiamantada.
De Juan Antonio Corredor, en
su publicación titulada: Técnicas de fundición
artística, página 174, recogemos el siguiente párrafo
por ser interesante:
"En la actualidad, las dificultades
que los fundidores podrían encontrar a la hora de encajar
y soldar las distintas partes, han quedado resueltas, dados los
medios de soldadura de que se dispone. Es por ello que el despiece
es práctica habitual en nuestros días. En muchos
casos, este despiece depende de la capacidad del crisol"
Previamente al patinado, nos cercioraremos de que todas las rebabas
e imperfecciones existentes hayan sido corregidas. Contémplese
en esta imagen el aspecto aparentemente oxidado de la obra, aspecto
que cambiará radicalmente con la ayuda de valor y sustancias
que propiciarán el cambio. Con el soplete a plena potencia
procedemos a calentar la parte de la obra sobre la que incidirá
la pátina. La primera capa es negra y eso es debido a
la incidencia de la acción conjunta del Carbonato de Cobre
y del Carbonato de Amonio entre otros elementos que reaccionan
con el calor y los componentes de la aleación. Toda la
obra está cubierta de este color negro. Sobre esta primera
pátina, aplicamos en menor intensidad una segunda sustancia
compuesta por Nitrato de Cobre y Cloruro Anhídrico que
causará una coloración verdosa sobre el bronce.
Si recurrimos al trabajo elaborado
por HISCOX HOPKINS, titulado: El recetario industrial, publicado
en Barcelona en el año 1976, concretamente en la página
536 podemos obtener un modo de conseguir un verde diferente:
"Para producir verde
antiguo se emplea una solución compuesta por 200 gr de
ácido acético de 8 ºC de concentración,
igual cantidad de vinagre corriente, 30 gr de carbonato amónico,
10 gr de sal marina e iguales cantidades de crémor tártaro
y acetato de cobre , con un poco de agua."
Más adelante en la misma
página, para lograr el negro:
"Se obtiene la pátina
negra cubriendo con sebo los objetos de que se trate, y prendiendo
fuego a ésta con una antorcha de resina. Se limpian los
relieves y se dejan secar."
Posteriormente jugaremos con
la interacción del cromatismo otorgado por ambos colores
para, con un estropajo de alambre, frotar y eliminar el exceso
de oxidación y dejar que el brillo del bronce aparezca
en aquellos lugares que el escultor vea conveniente. Para finalizar,
una capa de cera acentuará ese toque brillante y metálico
a la escultura.
Puede resultar que una vez tengamos
la obra en nuestro estudio, el tono de la pátina no sea
de nuestro convencimiento; para aclarar u oscurecer el tono de
la pátina del bronce tenemos ceras y betunes de infinidad
de colores y tonos claros u oscuros. En el supuesto de tener
una cera transparente, podemos agregar pigmentos con el fin de
adaptarla al tono pretendido. El modo de aplicación se
basa sencillamente en el uso de un pincel limpio, para luego
frotar con un trapo y obtener el brillo.
Es necesario señalar que se debe tener precaución
en la aplicación de betunes y ceras pigmentadas; conviene
impregnar el pincel con una diminuta cantidad y esparcir para
observar el tono sobre el bronce. Si nos excedemos, corremos
el riesgo de ensuciar la escultura y colmarla de manchas que
son horribles visualmente. Por ello, y para solventar tal situación,
podemos agregar cera transparente y rebajar gradualmente el tono
de la obra con un trapo. Por último se deberá dejar
secar en un lugar exento de partículas de polvo.
La obra ya está preparada
para ser instalada en el lugar seleccionado por el artista y
el Excmo. Ayto de Palencia, únicamente queda situarla
encima de los bancos, señalar los puntos de unión,
taladrar, y encajar las figuras en el hormigón con un
buen agente de sellado para que resista tanto las inclemencias.
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